miércoles, 22 de enero de 2014

Las relaciones transtextuales. Gerard Genette.

Genette, en su aclamado libro Palimpsestos encuentra diferentes formas de transtextualidad que define como todo lo que pone al texto en relación manifiesta o secreta con otros textos.

La primer categoría de la cual habla es la intertextualidad, término de Julia Kristeva que en este análisis se utiliza de un modo mucho más restrictivo: relaciones entre textos es decir, relaciones de copresencia entre dos o más textos. Esta forma puede ser: cita, alusión o plagio.
Como ejemplo pongo una cita del libro La llama doble del Nobel Octavio Paz en la que se habla sobre tres versos del poeta: Ramón López Velarde:
López Velarde, menos brutalmente, dice que sus cuatro manos se enlazaron "como si fuesen los cuatro cimientos de la fábrica de los universos" y se pregunta:
¿Conservabas tu carne en cada hueso?
El enigma de amor se veló entero
en la prudencia de tus guantes negros. (Paz, 69)
En este caso nos enfrentamos a una cita de dos tipos debido a que la primer parte de poema se encuentra entre comillas y posteriormente aparece como versos en los que se conserva su forma original.

El segundo tipo de transtextualidad de la que habla Genette es el paratexto, el cual define como todo lo que rodea al texto, ya sean señales accesorias, autógrafas o alógrafas que procuran un entorno diferente al texto. Éstas pueden ser el título, subtítulo, notas al pie, etc. El ejemplo que pongo proviene de igual modo del libro de Paz y se trata de una nota al pie que ayuda o limita al lector a comprender lo propuesto por Paz desde cierta perspectiva:
Guillermo de Aquitania tuvo que soportar que su segunda mujer lo abandonase y que, refugiada en una abadía y aliada a un obispo, no descansase hasta lograr su excomunión5. (Paz, 79)
El número que acompaña al texto hace referencia a la nota al pie que puede/debe leerse para "ampliar" el texto mismo: 5. La abadía de Gontevrault, gobernada por una abadesa. Guillermo la llamó "abadía de putas" (Paz, 79).

En el caso de la metatextualidad, esta se refiere a algún comentario o crítica de un texto que aparece sin ser citado y a veces hasta sin ser nombrado.
En mi caso, recordé el texto leído anteriormente de Terry Eagleton correspondiente al libro llamado Una introducción a a teoría literaria y más particularmente la Introducción llamada ¿Qué es la literatura?
"Algunos textos nacen literarios; a otros se les impone el carácter literario. A este respecto puede contar mucho más la  educación que la cuna. Quizá lo que importe no sea de dónde vino uno sino cómo lo trata la gente.  Si la gente decide que tal o cual escrito es literatura parecería que de hecho lo es,  independientemente de lo que se haya intentado al concebirlo" (Eagleton, 9).
Como podemos observar, aunque no lo menciona directamente, Eagleton tiene como influencia el pensamiento del filósofo francés Michel Foucault y sus conceptos sobre poder e imposición de la élite que toma las decisiones.

La cuarta categoría es la de hipertextualidad que es la relación guardada ente un hipertexto y un hipotexto de carácter transformador que puede ser simple o directa cuando transpone la acción o compleja e indirecta cuando cuenta una historia completamente distinta. De esta naturaleza podemos considerar a la obra El extranjero de Albert Camus (hipertexto) con la novela Plataforma de Michel Houellebecq (hipotexto) que no profundizaré debido a que no pertenece a la naturaleza de este breve análisis.

Finalmente, la quinta categoría es la architextualidad que es al mismo tiempo la más abstracta y que corresponde a la alusión de categorías generales como género, corriente literaria etcétera que se encuentran "dadas" en el texto literario. En este caso recurriré a un texto también utilizado anteriormente y del mismo Gerard Genette. Se trata del título del libro: "EL DISCURSO DEL RELATO Ensayo de Método" en donde el subtítulo nos guía hacia el género en el cual debe de clasificarse la obra. En palabras de Genette, marca su "pertenencia taxonómica".

domingo, 19 de enero de 2014

El discurso del relato y La habitación al fondo de la casa

Analizaré un par de fragmentos de la novela La habitación al fondo de la casa del salvadoreño Jorge Galán y recientemente publicada por Valparaíso Ediciones con aquello propuesto en el conocido ensayo El discurso del relato de Gerard Genette. Me centraré en el aspecto del Orden que estudia las relaciones entre el tiempo de la historia y el (seudo-) tiempo del relato.

El primer fragmento que analizaré es el siguiente:

-No, si yo he caminado toda la vida- fue su respuesta. A/ Cuando era niño, había recorrido el cerro San Jacinto de palmo a palmo, (…) sólo para bañarse en el lago que hay allí. B/ Siendo un muchacho C/ y luego un hombre, caminaba desde la Finca hasta donde hubiera un río y unos árboles. D/ A veces andaba durante días enteros, (…) sin detenerse. E/ Ya de muy viejo, solía ir y venir de una plaza a otra, de un pueblo a otro, de uno a otro cantón.  F/ Había caminado toda su vida G/ y entonces estaba listo para caminar otra vez. H/ Y así lo hizo. I/ (Galán 20)

Podemos observar que el alcance de la secuencia narrativa es de varias decenas de años, mientras que amplitud abarca tan sólo días.

La secuencia de este fragmento quedaría del siguiente modo:

A5 B1 C2 D3 E3 F4 G4 H5 I6


A5: Es el punto de partida por lo cual es un suceso autónomo. Se trata del relato primero.
B1: Analepsis con respecto a A.
C2: Prolepsis con respecto a B.
D3: Prolepsis con respecto a C.
E3: No cambio con respecto a D.
F4: Prolepsis con respecto a E.
G4: No cambio con respecto a F.
H5: Retorno simple a A (punto de partida).
I6: Prolepsis con respecto a H.

La secuencia que va del relato B1 al G4 corresponde a una analepsis interna heterodiegética ya que muestra un antecedente necesario para comprender los hechos posteriores. Además y debido a que el relato I corresponde al punto de partida habiendo hecho una retrospección en la vida del personaje, nos encontramos en este relato, frente a un caso de analepsis completa.

El segundo fragmento es el siguiente:

El niño, que se llamaba Vicente, A/ también había nacido un veintidós de mayo, B/ y ella intentaría hacer hasta lo imposible por salvarlo de la desgracia. C/ (Galán 25)

En este caso podemos observar que la secuencia sería de este tipo:

A2 B1 C3

en donde el punto de partida sería el presente A2, el suceso siguiente B1 una analepsis de tipo externa con respecto a A que tiene como intención dar un dato extra aunque necesario para la sucesión de eventos, proseguido por un caso C3 de prolepsis repetitiva ya que podemos afirmar que existe una alusión “intentaría hacer lo posible por salvarlo de la desgracia”, de un suceso que se desarrollará más tarde.

Bibliografía utilizada
Galán, Jorge. La habitación al fondo de la casa. Granada: Valparaíso Ediciones, 2013.
Genette, Gerard. El discurso del relato. Ensayo de Método. París: Editions du Seuil, 1972.

martes, 14 de enero de 2014

Disculpe señor, pero esa frase no puede ser buena

La típica pregunta ¿qué es literatura? resulta muchas veces molesta para un estudiante de letras. Frente a libros bestsellers, altamente recomendados por la prima y tras el guiño de complicidad de ese tío que cree que al leer a Coelho es parte del bando letrado, el iniciado se indigna y se siente incomprendido. “Pero si eso no es literatura”, responderá probablemente, y si la prima y el tío son persistentes, tendrá que definir qué es la literatura y por qué Stephenie Meyer no entra en aquella categoría. La primer forma para diferenciar a la literatura de otro tipo de escritos, será casi sin lugar a dudas su carácter ficcional: lejos de libros de historia y de los tratados de filosofía. Sin embargo, hay muchos casos de relatos históricos que ahora se analizan como relatos ficcionales y viceversa, además de que no todo lo ficcional es considerado meramente literario (sí, como los libros del tío y de la prima). El estudiante, entonces, probablemente recurrirá a sus conocimientos lingüísticos y retóricos, y afirmará, igual que los formalistas rusos a los cuales ha leído con delicadeza, que la cuestión más bien es formal. Harry Potter y el Cantar del mío Cid difieren en cuanto al uso del lenguaje. Mientras en el primero el lenguaje es más bien cotidiano y plano, Rodrigo Díaz de Vivar engalana al castellano mientras alza su espada sobre su espectacular rocín. ¿Y qué me dices de los libros que se escriben actualmente y que no se escuchan con esa galantería de lo arcaico?, podríamos preguntarle. O también, ¿es que una mala historia con muchas metáforas, hipérboles y metonimias, se transforma en literatura? Pobre estudiante de letras. Probablemente no sepa qué responder. O tal vez, si hubiera ya comenzado a leer Una introducción a la teoría literaria  de Terry Eagleton podría decir que la literatura está en la función que tenga el escrito. Un texto pragmático con intencionalidad, sería no-literario mientras que la literatura tendría que ver con el puro goce al leer. Aunque a decir verdad, el tío Juan se ve bastante contento al pasar las hojas de su novela incluso frente a frases del tipo “hoy podrá ser el mejor día de tu vida si…” Y bueno, creo que esta vez hasta el mismo estudiante se preguntará: ¿cómo ver la literatura de forma objetiva? Pero no hay que darnos por vencidos, el estudiante seguramente tendrá un amigo que lo acompaña en las pesadísimas reuniones familiares, que al ver al tío leyendo tan espeluznante frase dirá: “es que es obvio, no puedes considerar como literatura a lo mal escrito y disculpe señor, pero esa frase no puede ser buena”. Y entonces, ¿la literatura nace o se hace? ¿De qué modo se ha relacionado el amigo de nuestro estudiante con las letras para poder asegurar que esa frase no es literaria? Claro, es un chico listo, con preparación suficiente como para deleitarse con cualquiera de los valiosos Ulises. ¿Pero en qué se basa el valor de estas grandes  novelas? ¿Quién decidió que ocuparan hoy lugares elevados en las bibliotecas? ¿Por qué estos y no tantos otros libros? ¿Por cuánto tiempo?  Y si los chicos letrados no conocieran la fama y el valor tras el nombre de los grandes escritores, ¿los seguirían considerando buenos? Debe de haber algo en la forma de percibir el mundo de este par de muchachos, así como en la prima y en el tío que les haga pensar que se encuentran frente a un texto literario. Parece ser que entonces “no hay absolutamente nada que constituya la esencia misma de la literatura”, como dice Eagleton. O tal vez sí, tal vez justamente todo lo anterior sea lo que defina qué es la literatura sólo que no sea algo intrínseco y puro y elevado y magnífico como quisiéramos nosotros y nuestros amigos literatos, sino más bien convenciones, ideologías, historia,  imposiciones, poder.

miércoles, 8 de enero de 2014

El gozo del ingenuo

Recuerdo que hace tiempo un amigo me dijo que la materia de Teoría Literaria sería determinante en mi formación académica en la carrera. Me dijo que dependía de mi acercamiento a ésta si me decidiría por la literatura para siempre y de un modo pasional, o si sería asidua por la lingüística o alguna otra área. Yo no pensé que tantas cosas podrían depender de una asignatura pero debo admitir que mi curiosidad se acrecentaba conforme era más cercano el momento de tomar la asignatura. Aún cuando tuve la suerte de que mi profesor fuera el Dr. Felipe Ríos Baeza, no sabía si esta visión de la literatura me gustaría o si por el contrario, me privaría del gozo del ingenuo. Con miedo y cautela, recorrí la Poética de Aristóteles, aún temerosa pero cada vez más interesanda leí a los formalistas rusos y ya sin contención, me desbordé con el estructuralismo. No quiero decir cuál fue mi impacto ante toda la teoría que vino después.
Mi miedo ante la pérdida de la sorpresa de un texto literario se desvaneció porque aunque sí, ahora es más fácil saber qué escena será la siguiente en la mayoría de las películas y sé que un teléfono nunca suena en un cuento por equivocación, puedo encontrar los hilos que mueven al fascinante títere de la literatura. Y siempre que quiera puedo apagar el botón del postestructuralismo o de los estudios de género y gozar sin más un poema, pero puedo también ver cómo se crean patrones de comportamiento y cómo el poder taladra a los textos o cómo una palabra más o una menos puede determinar lo que un personaje es en su interior.

Dejo aquí la primera parte de un documental sobre Judith Butler, autora que me interesa muchísimo.